RECOMENDANOS con un click: Derecho Constitucional - Domingo Rondina - Dando cátedra

Acerca del Constitucionalista

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Santa Fe, Santa Fe, Argentina
Abogado con veleidades de constitucionalista y literato. Aprendiz de mucho, oficial de nada. Librepensador me educó mi padre... Mi CV aquí http://www.domingorondina.com.ar/1999/10/cv.html

Binner no se deja, y el Frente no va a al frente



En una nota anterior (Dale Binner, dejate...), alentábamos al Frente Progresista y al Gobernador Binner para que permitan el mayor control por parte de la oposición legislativa a través de la Comisión Legislativa Bicameral de Control y Revisión de Cuentas en la Provincia de Santa Fe.
En aquel entonces pedíamos que se permitiera a la primera minoría legislativa contar con la mayoría de la Comisión, como demostración de disposición al contralor.
A hoy, debemos lamentar que el oficialismo en Diputados tomó una medida lamentable: dispuso que sólo diputados oficialistas integren la Comisión por esa Cámara.

Según informan los medios (por todos, ver la excelente nota de Juan Carlos Tizziani en http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/10-16258-2008-11-29.html) en la última sesión de la Cámara de Diputados el oficialismo del Frente Progresista destituyó a los dos justicialistas que habían sido designados para representar a los Diputados en la Comisión Bicameral y en su lugar nombró 2 frentistas.
Así, ratificados los 3 oficialistas antes designados, la representación de la Cámara quedó exclusivamente en manos del Frente por 5 a 0.

Esto es claramente contrario a las reglas básicas de Derecho Parlamentario, pero además es una vergüenza republicana.
Las reglas de representación indican que toda Comisión debe reflejar las mayorías que la gente votó para el pleno de la Cámara. Es decir: las comisiones deben tener las mismas proporciones de partidos que tiene la Cámara.
Pero una regla ética (que muchas veces se establece normativamente, incluso en la Constitución Nacional) indica que las Comisiones vinculadas al control deben estar en manos de la oposición, para evitar la flexibilidad que los seres humanos suelen tener para juzgar los actos de sus amigos.
Por eso, hace unas semanas planteábamos que el Justicialismo tenía derecho, por su mayoría en Senadores, a que la representación de la Cámara sea mayoritariamente justicialista.
Así como el Frente tenía derecho a que la representación de la Cámara Baja, reflejando su mayoría, sea mayoritariamente frentista.
En ese momento –además- exhortábamos al gobierno a ir a fondo y –lisa y llanamente- entregar la mayoría de la Comisión a la oposición, como un gesto republicano de sometimiento al control, de demostración de transparencia.

Es que creemos, quienes teníamos esperanzas puestas en este Gobierno, que el Frente Progresista tenía un principalísimo compromiso con la historia santafesina: dar ejemplos ético-republicanos. Devolvernos el orgullo de someternos las normas. Reeducarnos en los valores que durante 24 años temimos perder entre las burlas de gobernantes que los pisotearon.
Sin embargo, en este tema, nuevamente vemos que el Gobierno de Binner fue a la escuela del justicialismo durante esos 24 años, y cree que la Provincia debe gobernarse igual que lo hicieron hasta ahora.
Y, como todo aprendiz, al repetir conductas sus resultados son peores.
Y lo peor de todo, sin necesidad, como la costurerita cuando dio el mal paso.
Porque ¿cuál es la necesidad de obstaculizar el control de una Comisión legislativa? Digo yo, confiando en que la Administración será impecable. Y aunque hubiese cuestionamientos, críticas, incluso mal intencionadas ¿tan grave es la labor de una Comisión que no puede hacer más que dictaminar??
Y más grave aún: tener mayoría oficialista en la Comisión ¿significa que si hay maniobras dudosas del Ejecutivo nadie las va a cuestionar??
El resultado público de negarse obstinadamente al control ¿no es más vergonzoso que enfrentar algún día eventuales cuestionamientos de esa Comisión?
¿Qué va a decir el Gobernador ante los medios nacionales, que tanto le preocupan?
Como ya explicamos muchas veces, uno de los principios republicanos más importantes es el deber de rendir cuentas por parte del Gobierno hacia la ciudadanía.
No hay que tener miedo a más control, lo que Santa Fe necesita es más sol sobre los asuntos públicos, sean muy importantes o muy pequeños. Hemos tenido mucha oscuridad, ya no más...

El Estado episódico




Presupuestos y concreciones de nuestros dirigentes.
Tener un proyecto, o hacer de los titulares de los diarios una agenda de gobierno.

Planes nada más
Decía Hipólito Irigoyen: “El mejor plan de gobierno que un candidato puede proponer es la Constitución Nacional”.
Desde entonces hasta hoy hemos conocido muchos y bellísimos planes de gobierno.
Planes anuales, bianuales, quinquenales, decenales, el mejor de los últimos 50 años, el más importante del siglo, planes sin precedentes, proyectos de corto, mediano, largo y larguísimo plazo…
La verdad es que, en Argentina, parece que es mejor prometer que realizar, contrariamente a lo que quería Perón.
Nuestros dirigentes hace décadas que olvidaron lo que es planificar y seguir un plan hasta su culminación.

El presupuesto
El presupuesto general de la Nación es el plan que cada año nos damos como país. El Poder Ejecutivo lo diseña, y lo envía al Congreso, el que lo aprueba, reformulándolo si lo considera necesario.
Así lo prevé la Constitución en su artículo 75 inciso 8 cuando dice “Fijar anualmente el presupuesto general de gastos y cálculo de recursos de la administración nacional, en base al programa general de gobierno y al plan de inversiones públicas”
Y el presupuesto es, en esencia, inmodificable, debe cumplirse salvo situaciones extraordinarias. Por eso su presentación y aprobación están rodeadas de tantos requisitos, y por eso debe rendirse cuentas, al terminar el año, de cómo se ejecutó el presupuesto.
Es que para eso existe el ‘presupuesto’, que en su acepción más antigua implica “Propósito formado por el entendimiento y aceptado por la voluntad”.
Porque con una idea se forja un objetivo, pero aquí lo difícil es la perseverancia para alcanzarlo.
Los argentinos somos, por definición, grandes creativos, imaginativos, pero poco tenaces, poco aplicados, quizás por la herencia del migrante.
Por ello, el presupuesto que año a año aprueba el Congreso, es en Argentina una variedad de la literatura fantástica.
Y ello se ha institucionalizado al punto tal que se admite una flexibilidad enorme, siempre con la excusa de la ‘emergencia permanente’: el Poder Ejecutivo puede reasignar partidas libremente. Si el Congreso aprobó que se construyan 100 viviendas y se pague el 10% de la deuda externa, el Ejecutivo puede redirigir los fondos de las viviendas a pagar más deuda, y no construir ninguna vivienda.
Y eso es actualmente admitido por el mismo Congreso, lo volvió a aprobar en noviembre de 2008, basándose en que seguimos transitando la misma emergencia económica desde el 2002…

Palos de ciego
Y en la práctica se verifica un fenómeno interesantísimo, en el extremo opuesto de la planificación.
El Estado es gobernado por un grupo de señores y señoras que todas las mañanas desayuna leyendo el diario y viendo los noticieros.
Cualquiera sea la noticia del día, ellos la toman como oportunidad de gobierno.
Y lo único que hacen ese día es algo que sea visible y que sirva de respuesta a las noticias.
¡Es cierto! En vez de repasar cómo van en la ejecución presupuestaria, miran los titulares.
Y aquí no reprochamos sólo al Estado Nacional, ya que se advierte en la Provincia, en la Municipalidad y hasta en la más pequeña comuna. En esto también todos los dirigentes políticos parecen ser iguales.
Si el episodio más notable del día es un grave accidente de motos, lanzan volantes y afiches sobre ponerse casco, y presentan un proyecto de multas a los que no lo usan.
Al día siguiente, el tema de tapa es ‘los jubilados’, entonces hacen campañas publicitarias sobre los abuelos, y presentan proyectos sobre aumentar las jubilaciones mínimas. Ese día ya no importa si la gente sigue matándose sin usar casco.
Nunca se preocuparon porque los autos pasaban a toda velocidad frente a una escuela. Pero el día en que atropellan a un chico ponen un semáforo, y 3 lomos de burro ¡no vaya a ser que alguien no se dé cuenta de que ellos están preocupados por esto!!
Claro que construir aunque sea un lomo de burro antes no servía para nada, porque podría haber evitado que chocaran a un chico, pero nadie hubiese advertido cuánto nuestros dirigentes lamentaban el incidente.
A eso también responde el criterio para las reparaciones de las calles, por ejemplo. Uno se pregunta: la mayoría de las obras que se hacen sobre el asfalto ¿no pueden hacerse a la siesta o a la noche, cuando no hay tránsito?? Pero claro, cuanta más gente se molesta, más gente ve que el gobierno hace obras.
Hace unos días, el Jefe de Gabinete de la Ciudad de Buenos Aires decía en un reportaje “Estamos haciendo cientos de obras. Todos los vecinos lo saben, ya que los molestamos todos los días con diferentes cortes de tránsito.”
Es eso: quieren hacer ostentación de gobierno, más que acción de gobierno.
Si todo marchase bien y no hubiese problemas, creen que la gente se olvidaría de ellos.
Más que gobernantes, son cronistas…

Otro Estado
Tenemos que dejar de ser un Estado episódico, discontinuo. Tenemos que dejar la política de gobierno por reacción.
Es imprescindible que nuestros dirigentes piensen un proyecto de país, de provincia, de ciudad. Que nos pidan el voto para apoyar ese proyecto. Y que –llegados al poder- hagan lo previamente definido para lograr el futuro que propusieron.
Para hacerlo ¿tienen ganas? ¿tienen equipos? ¿tienen neuronas?
No sé, pero sí creo que es responsabilidad nuestra felicitar al que gobierna seriamente, sin procaces apariciones mediáticas, y no apoyar a quienes sólo están en la respuesta cotidiana.
Porque sólo nosotros –con el voto, la participación y la queja- seremos artífices de nuestro destino.

Domingo Rondina

la venganza del reglamento




"Raimundo el de los Casandulfes le había dicho al artillero Camilo pocos días atrás, aún en Logroño,
—Cuando esto termine serán los escribientes los que manden, ya lo verás, los jurídicos y los de prensa y propaganda, los emboscados se organizan muy bien y en vez de ir de putas se pasan el día cavilando lo que les conviene, también rezan mucho para que les apoyen las señoras de los militares, de coronel para arriba, lo que no quieren es oír tiros, ellos ganan dinero y salvan el alma, nosotros no salimos de pobres y nos jugamos la vida y a veces la perdemos, pero eso no importa."
(...)
"—Es peor el Boletín Oficial que la misma guerra, no se puede decir pero es una verdad como un templo, ni lo dude, el Boletín Oficial es el arma de los meapilas, ésos van a ser los grandes victoriosos, los vencedores para cincuenta años o más, tiempo al tiempo, las congregaciones saben ganar cuartos y repartir ganancias y jubileos pero sobre todo saben manejar bien sus herramientas"
(...)
"Fue un error encargar el ajuste de cuentas al cuerpo jurídico, lo hubiera hecho mejor la infantería, más rápido y clemente, alguna pifia no importa, en la Eneída se lee que los dioses también marran el abrazo, tampoco algún desmán hubiera importado, lo grave no es la confusa violencia del valeroso putero y bebedor que se sabe jugar la vida con elegancia y con desprecio sino la del cobarde administrativo, cobarde escalafonario, que sólo sabe ganarla con cautelosa avaricia, es un tipo repugnante y baboso, lo malo es la fría y mantenida violencia de la mediocridad empapelando el lozano chorro de la vida, esto no es la justicia y sí la careta del carnaval de los mudos, es peor la polilla de la covachuela que la bestia del monte, es más ruin y vengativa, entonces el hombre se desorienta, se desquicia y cae, no se aburre y huye y se mata, no, sino que se asusta y se encoge y languidece, se está haciendo lo más amargo y torpe, se está dando pábulo a la necedad y al reglamento, no tienes más que leer el periódico para enterarte, esto no es justo ni gallardo, la justicia es aún un sueño muy poco maduro y la gallardía se quedó en triste flor ajada por el balduque..."

CAMILO JOSE CELA (Mazurca para dos muertos)

Ya no florece Santa Fe...



Postales de una Santa Fe que ya no florece
Las diferencias entre publicidad de los actos de gobierno, publicidad oficial, propaganda de gobierno y gestión de gobierno.
Cuando el marketing no gobierna solo.

El Estado Argentino se organiza (según el artículo primero de la 
Constitución Nacional) con un gobierno republicano.
Como hemos explicado otras veces, el concepto de 'República' engloba una serie de principios generalmente aceptados, y que básicamente pretenden diferenciarse del poder absolutista y oscurantista propio de las monarquías.
Uno de ellos es el de la publicidad de los actos de gobierno.
Esto significa que las decisiones del Gobierno Republicano deben poder ser conocidas por todos los ciudadanos.
La publicidad de los actos refiere a que el Gobierno no pueda actuar secretamente y tenga siempre que rendir cuentas de su actuación.
Confundir ello con hacer propaganda de gestión, es algo muy distinto.
La publicidad oficial debe ser mesurada, útil y no vinculada a la gestión de una persona o grupo, sino de interés ciudadano.
Cualquier gasto en mera publicidad de gestión, es un gasto ilegítimo.
Pero además es evidente que algunos gobernantes confunden publicidad con gestión. Y en vez de gestionar, publican lo que hacen, o lo que van a hacer, o lo que nunca harán.
Eso es notable, por ejemplo, en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, gestión Macri.
Hace un tiempo la Municipalidad de Santa Fe planteó una campaña de 'marketing gubernamental' bajo el slogan "Florece Santa Fe".
En cuanto a gestión, en su sustrato sólo había un sembradío de pequeños plantines de flores en las plazas y paseos públicos, tarea que se hace todos los años. Esta vez, según la información periodística, se hizo con la colaboración de miembros de una iglesia cristiana.
La campaña de publicidad para este pequeño acto de gobierno fue seguramente muy costosa. Incluía propaganda en los diarios, radios y televisión, y un sinnúmero de afiches.
Indudablemente en este caso, el valor de la publicidad excedía el de la tarea gubernamental, lo cual habla a las claras de su improcedencia.
Los afiches todavía pueden verse pegados en todas partes.
Los plantines de flores están muertos en casi todas partes, porque la gestión no incluía regarlos...
Y, como todos sabemos, el marketing solo no alcanza para que florezca Santa Fe.



es fácil ser valiente estando oculto


Camilo José Cela

"A Raimundo el de los Casandulfes le dan mucho miedo los emboscados, esas covachuelas de Burgos y de Salamanca, bueno, y de otros sitios también, son más peligrosas que el frente, los emboscados son unos hijos de puta muy cobardes, éstos son los peores, lo que quieren es medrar con disimulo aunque el jefe se esté cagando en su padre a cada momento, nada les importa ir sembrando el camino de calumnias, de dolor y hasta de muertes, a los muertos se les confiesa y en paz, el exceso de celo, ¿te das cuenta de lo que quiero decir?, el exceso de celo, lo que hace falta es que el jefe repare en tu patriotismo, ¡viva España!, tampoco es necesario que las cosas salgan bien y a derechas, basta con que vayan a modo, a su aire y sin molestar, la verdad aventurada es menos práctica y conveniente que la mediocridad segura, esto no se entiende mucho pero yo sé bien lo que quiero decir, allí en la covachuela vale todo, la delación, la insidia, la confidencia, los emboscados se ciscan por los calzones de miedo..."
CAMILO JOSE CELA (Mazurca para dos muertos)