Umbrío por la pena, casi
bruno,
porque la pena tizna
cuando estalla,
donde yo no me hallo no se
halla
hombre más apenado que
ninguno.
Sobre la pena duermo solo
y uno,
pena es mi paz y pena mi
batalla,
perro que ni me deja ni se
calla,
siempre a su dueño fiel,
pero importuno.
Cardos y penas llevo por
corona,
cardos y penas siembran
sus leopardos
y no me dejan bueno hueso
alguno.
No podrá con la pena mi
persona
rodeada de penas y de
cardos:
¡cuánto penar para morirse
uno!

1 comentario:
...Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada...
Maru
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