DIÁLOGO DE JESÚS CON EL DIABLO PASTOR
"como
si sostuviera ante sí una lanza y un escudo protector, exclamó, Sólo el Señor
es Dios. La sonrisa de Pastor se extinguió, la boca se contrajo en una mueca
amarga, Sí, si existe Dios tendrá que ser un único Señor, pero mejor sería que
hubiese dos, así habría un dios para el lobo y otro para la oveja, uno para el
que muere y otro para el que mata, un dios para el condenado y otro para el
verdugo, Dios es uno, completo e indivisible, clamó Jesús, a punto de echarse
a llorar de piadosa indignación, a lo que el otro respondió, No sé cómo puede
Dios vivir, la frase no pasó de aquí porque Jesús cortó con la autoridad de un
maestro de la sinagoga, Dios no vive, es, En esas diferencias no soy entendido,
pero lo que sí te puedo decir es que no me gustaría verme en la piel de un dios
que al mismo tiempo guía la mano del puñal asesino y ofrece el cuello que va a
ser cortado, Ofendes a Dios con esos sentimientos impíos, No valgo tanto, Dios
no duerme, un día te castigará, Menos mal que no duerme, de esa manera se evita
las pesadillas del remordimiento, Por qué me hablas tú de pesadillas y
remordimiento, Porque estamos hablando de tu dios, Y el tuyo, quién es, No
tengo dios, soy como una de mis ovejas, Ellas al menos dan hijos para los
altares del Señor, Y yo te digo que como los lobos aullarían esas madres si lo
supieran. Jesús se quedó pálido, sin respuesta. El rebaño los rodeaba, atento,
en un gran silencio. El sol había nacido ya y su luz tocaba como una pincelada
de rojo rubí el vellón de las ovejas y los cuernos de las cabras. Jesús dijo, Me
voy, pero no se movió. Apoyado en su bordón, tan tranquilo como si supiera que
todo el tiempo futuro estaba a su disposición, Pastor esperaba. Al fin, Jesús
dio algunos pasos, abriéndose camino entre las ovejas, pero se paró de repente
y preguntó, Qué sabes tú de remordimientos y pesadillas, Que eres el heredero
de tu padre. Estas palabras no las pudo soportar Jesús. En el mismo instante se
doblaron sus rodillas, le resbaló del hombro la alforja, de donde, por obra del
azar o de la necesidad, se cayeron las sandalias del padre, al tiempo que se
oía el ruido de la escudilla del fariseo al romperse. Jesús se echó a llorar
como un niño abandonado, pero Pastor no se acercó, sólo dijo desde donde
estaba, Recuerda siempre que lo sé todo sobre ti desde que fuiste concebido, y
ahora decídete de una vez, o te vas, o te quedas, Dime primero quién eres,
Todavía no ha llegado el tiempo de que lo sepas, Y cuando lo sepa, Si te
quedas, te arrepentirás de no haber marchado, y si te vas, te arrepentirás de
no haberte quedado, Pero si me fuera ahora nunca llegaría a saber quién eres,
Te equivocas, tu hora ha de llegar y en ese momento estaré presente para
decírtelo"
El Evangelio según Jesucristo
